Las mamás (y papás) también leen

«¿Cómo le haces para leer cuando eres mamá?». Esa es la pregunta #1 durante mis años compartiendo recursos acerca del desarrollo de hábitos y la lectura.

Desafortunadamente, la mentira de que «se te acabó la vida» y «ya no podrás hacer nada» cuando tienes hijos es demasiado aceptada en nuestra sociedad. La gente se extraña cuando se entera de que soy mamá de dos pequeños y leo entre 60 y 80 libros al año. Piensan o que tengo algún súper poder o que ignoro a mis hijos todo el día para estar encerrada leyendo.

No es así. La cosa es mucho más sencilla.

(Sigue leyendo abajo del video).

Estas son cuatro ideas que me han ayudado a desarrollar mi vida de lectura en medio de la crianza:

  1. Me rehuso a usar a mis hijos como excusa. Si no leo, ellos no tienen la culpa. Si no leo, es porque he decidido que otras actividades serán mi prioridad. Si quiero leer, ellos no me detienen. Aprenderé a ser flexible y a adaptar mi lectura a las demandas de cada etapa.

  2. Abrazo la realidad de que la crianza implica ser más selectiva con mis actividades… pero elijo bien (¡y entre mis elecciones se encuentra la lectura!). Digo «no» a cosas que realmente no aprovechan (no redes sociales, no series de televisión, etc). ¿Me pierdo de cosas? Seguro. Pero no me pierdo de lo que, en mi opinión, más vale la pena.

  3. Abandono las ideas de las sesiones de lectura «perfectas» y aprovecho los múltiples formatos de lectura (ebooks, audiolibros) para ser flexible, leyendo en cualquier tiempo y lugar disponible. Observo las rutinas del día a día y busco maneras creativas de integrar los libros en ellas (durante las dos primeras semanas de mi bebé leí ocho libros simplemente al «pegar» la lectura con la lactancia).

  4. Convierto mi casa en un lugar donde la lectura está por todos lados, animando a mis hijos a desarrollar el hábito también. Desde muy temprano, promuevo tiempos de silencio en los que ellos pueden leer y mamá también. En casa hay tiempo de lectura en voz alta con mis hijos, todos los días… ¡y son libros que yo disfruto también (C. S. Lewis decía que un libro para niños que no pueden disfrutar los adultos no es un buen libro para niños)!

  5. Confío en que cada paso en la dirección correcta, cuenta. No tengo que leer mucho en un día, simplemente debo ser constante.

BONUS: Desde los primeros años, mis hijos tienen horarios estrictos para ir a la cama y bajar de sus habitaciones. Eso les otorga a papá y mamá espacios por las mañanas y las noches para hacer el devocional, leer y pasar tiempo juntos.

¿Qué otras cosas te ayudan a ti a desarrollar el hábito de la lectura en medio de la crianza?

 

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LibrosAna ÁvilaComentario